Seguimiento de aves acuáticas nidificantes e invernantes de la Albufera

La Albufera de Valencia es un humedal protegido y de reconocida relevancia ornitológica. Además de la gran acogida de aves acuáticas durante la invernada, durante el periodo reproductor l'Albufera alcanza un papel destacado en el ámbito mediterráneo, especialmente por albergar importantes colonias de aves acuáticas y marinas.

En las zonas de vegetación palustre, llamadas localmente matas, las cifras de ardeidas (Garzas) coloniales durante las últimas dos décadas en ocasiones han superado las 6.000 parejas reproductoras, entre las que se incluyen especies como la garza real Ardea cinerea, garza imperial Ardea purpurea, garcilla bueyera Bubulcus ibis, garcilla cangrejera Ardeola ralloides, garceta común Egretta garzetta o martinete común Nycticorax nycticorax, y a las que en la última década se ha sumado el morito común Plegadis falcinellus. Para estas especies la Albufera de Valencia es una de las principales localidades de reproducción de la Península Ibérica, así como en el Mediterráneo occidental, y sus poblaciones se relacionan estrechamente con el estado de conservación del arrozal, donde obtienen su alimento y el de sus crías. Todas estas especies están incluidas en el Anexo I de la Directiva de aves silvestres (2009/147/CE), por lo que suponen una de las razones más importantes por las que este humedal forma parte de la Red Natura 2000 y son uno de los valores ambientales que con mayor interés han de conservarse. 


Seguimiento de aves acuáticas nidificantes e invernantes de la Albufera,

Desde 2013 SEO/BirdLife es el responsable del seguimiento de las aves acuáticas nidificantes e invernantes de la Albufera, junto a otros humedales litorales valencianos, gracias al apoyo económico de la Conselleria de Agricultura, Desenvolupament Rural, Emergència Climàtica i Transició Ecològica y la colaboración del Servici Devesa-Albufera de l’Ajuntament de València. Dentro del conjunto de aves acuáticas, el seguimiento de estas especies es uno de los aspectos más relevantes a los que se enfrentan los técnicos de SEO/BirdLife. El equipo de SEO/BirdLife cuenta con la colaboración de grupos de voluntarios, entre los que en 2019 se incluyen los pertenecientes al programa LIFE Followers, un proyecto europeo en alianza con el Cuerpo Europeo de Solidaridad cuyo objetivo se centra en fomentar que los voluntarios adquieran nuevos conocimientos y experiencias, vinculándose a la Red Natura 2000, la mayor red de espacios naturales protegidos de Europa.


El seguimiento de la colonia de garzas y moritos en l’Albufera incluye varios aspectos. Por un lado, conocer el número de parejas reproductoras, que es imposible de estimar sin hacer censos dentro de la colonia. Sin embargo, este dato, que es tradicionalmente usado para evaluar el estado de conservación de las especies, proporciona una información limitada: no es lo mismo 100 parejas que sin embargo no sacan ningún pollo adelante, que 20 que logran sacar tres pollos cada una. Por ello, técnicos y voluntarios realizan el seguimiento de los parámetros reproductivos, como el tamaño de puesta, la tasa de eclosión (cuantos huevos eclosionan de la puesta), la productividad (cuantos pollos vuelan por cada nido) y la supervivencia (la probabilidad de un pollo de volar del nido), estimando asimismo el número total de pollos que vuelan de la colonia y se incorporan a la población. 

Situación alarmante: el número de parejas nidificantes de todas las especies, excepto el morito común, son excepcionalmente bajos.

Toda esta información, junto con observaciones de aves alimentándose y estudios de uso del hábitat, resulta de gran utilidad para entender mejor de qué manera los cambios experimentados en las prácticas agrícolas se relacionan con la capacidad que tienen estas aves de reproducirse adecuadamente en un humedal. De forma paralela, se recogen muestras de huevos, con los que se analizarán la presencia y prevalencia de pesticidas, que también tienen un importante impacto sobre la salud de las aves. 


Por otro lado, aprovechando estas jornadas de seguimiento, se procede a anillar una cantidad variable de pollos antes de que abandonen la colonia. Además de la anilla metálica oficial, a estas aves se les colocan unas anillas de PVC que pueden leerse a distancia, y que permiten identificar cada ave sin necesidad de capturarla de nuevo. De esta manera, se están conociendo mejor los movimientos dispersivos de estas aves nacidas en l’Albufera, así como cuánto tiempo tardan en volver a la colonia, esta vez como reproductores, o si por el contrario se establecen en otras colonias distintas. Todo esto permite entender de una manera más precisa el papel que tiene l’Albufera para la población mediterránea, y si actúa como una fuente de ejemplares que se incorporan a otras colonias, o bien actúa como sumidero de aves nacidas en otras colonias (o ambos casos).


Desde 2013 los trabajos de seguimiento han permitido conocer la historia de 1.007 nidos (desde la puesta al vuelo de los pollos) y comprobar cómo el éxito de reproducción se ha reducido considerablemente en los últimos 30 años, probablemente como respuesta a los cambios experimentados en el estado de conservación del arrozal. Asimismo, en 2019 han podido ser anillados 190 aves con anillas de lectura a distancia, que suponen un total de 1173 aves a lo largo de este período, que están permitiendo conocer de qué manera se desplazan durante todo el período anual las aves nacidas en l’Albufera.

En este sentido, los seguimientos de las colonias de cría de garzas y moritos realizados en 2019 muestran, en un análisis preliminar, una situación alarmante: el número de parejas nidificantes de todas las especies, excepto el morito común, son excepcionalmente bajos. Probablemente este hecho tenga que ver con la inundación cada vez más tardía de los arrozales, que en 2019 ha llevado a que algunos campos se encharquen ya entrado junio. Para unas especies que sincronizan su reproducción con el inicio del cultivo, este retraso ha podido significar cruzar un límite: por ejemplo, una garza real que inicia la puesta la primera semana de junio, vería volar sus pollos a mediados de agosto, sufriendo demasiado calor en este período final, una situación para la que algunos adultos pueden no querer asumir el riesgo. 


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